Dos exposiciones virtuales
En el presente ensayo se resuelven varias cuestiones relativas a las exposiciones virtuales tituladas “Esclavitud y estamentos: ¿un mismo modelo?”, “Las contradicciones del estado nación: El imperialismo.” y “De los Delitos y las Penas”. En cada caso se realiza una propuesta de aquellas piezas que se consideran adecuadas para generar discusión sobre el tema en cuestión.
Respecto a la primera exposición, el tema a tratar son los aspectos de la sociedad estamental que muestran similitudes con el modelo de esclavitud de los siglos XV-XVIII, que sucede en el contexto de una sociedad estamental en transición a una sociedad de clases.
La sociedad estamental se fundamenta en la existencia de tres grupos en la sociedad, según la división social del trabajo y justificando dicha división a través de la religión. Los grupos o estamentos son el clero, los caballeros o militares y por último la gran masa trabajadora, el estamento no privilegiado o tercer estado. El periodo de la edad media europea se caracteriza, a nivel de organización social, por la sociedad estamental.
En el contexto de la sociedad estamental la esclavitud fue reemplazada por la servidumbre, en la que el campesino estaba ligado a la tierra que debía trabajar. La mayoría de los esclavos se encontraban en el ámbito doméstico y en el trabajo de oficios. Según la teoría de Nieboer esto se debía a que los recursos productivos estaban controlados, es decir, la tierra era propiedad de los dos estamentos privilegiados, lo que les permitía dominar al estamento no privilegiado a través de la subsistencia, que dependía del acceso a la tierra. En este escenario la esclavitud no era necesaria.
A partir del siglo XV cambiaría la situación con la llegada de los europeos a América y la popularización de un mercado de bienes de consumo. Retomando la teoría de Nieboer, al encontrarse las clases privilegiadas europeas ante una gran cantidad de tierra en la que abundaban los recursos, la explotación solo era posible a través de la explotación directa de las personas, convirtiéndolos en propiedad de otros hombres. Es entonces cuando comienza un repunte de la esclavitud que llegará a su máximo en el siglo XVIII. Se trata de un periodo caracterizado por la monarquía absoluta, experimento que fallará a favor de una sociedad de clases. Una parte del tercer estado reclamará fundamentar la organización y el privilegio basados en la riqueza individual.
Una vez expuesto el contexto y la relación entre los dos modelos a comparar se puede señalar una primera similitud, la normalización de la explotación a través de la esclavitud y la servidumbre. La explotación existe en ambos contextos y en las dos formas explicadas: habrá servidumbre dónde los recursos se encuentren limitados (explotaciones agrícolas en Europa, tanto en la edad media como posteriormente), y habrá esclavitud dónde el acceso a los recursos no pueda estar monopolizado por las clases privilegiadas (talleres de oficios en la edad media, explotaciones agrícolas en América). Además, en ambos casos la esclavitud se justifica a través de argumentos raciales que dividen a los humanos entre grupos superiores e inferiores, si bien la procedencia de los esclavos cambia de un periodo al otro, de eslavos a africanos.
La normalización de la esclavitud puede quedar bien representada por la Ilustración 1, una imagen del siglo XIV en la que se representa la historia bíblica en la que Joseph es vendido como esclavo por sus hermanos. La imagen refleja con total familiaridad el comercio de esclavos entre una clase que trabaja la tierra, representados acompañados de un rebaño, y una clase privilegiada, representada por la tenencia de caballos.
Ilustración 1: Joseph es vendido como esclavo por sus hermanos
Una segunda similitud es que la explotación proviene, en ambos casos, de un grupo privilegiado que la ejerce y se beneficia de ella, contra un grupo no privilegiado, que acepta sufrirla por ser condición para su subsistencia. Lo que cambiará entre la sociedad estamental de la edad media y los siglos posteriores será quién ejerce típicamente la explotación. En la edad media la ejerce principalmente el clero y la nobleza. En los siglos posteriores será la burguesía, los ricos del tercer estado, quienes ejercerán la explotación de los pobres. El cambio de poder se ve bien representado por la alegoría de la Ilustración 2, en la que un sacerdote y un noble se muestran escandalizados ante un burgués que ha roto sus cadenas, la explotación, mientras que coje un arma para rebelarse y tomar el poder de los explotadores.
Ilustración 2: La rebelión del tercer estado
El tema de la segunda exposición son las vertientes con mayor y menor contradicción con el modelo de estado nación. En primer lugar, será necesario contextualizar al público en el concepto de nación como voluntad colectiva de un grupo de la población basada en rasgos comunes entre sí y rasgos diferenciadores respecto a otros grupos, que permite definirlos como ajenos a la nación. Definir la conjunción de estado-nación es, sin embargo, más complicado por las circunstancias en las que se ha formado en Europa.
El estado se puede entender como el sistema de organización para alcanzar unos fines, con cierta frecuencia a través de la fuerza. Se podría pensar que el estado-nación es por tanto el estado que corresponde a una nación previamente existente. Sin embargo, el estado-nación es un invento moderno, posterior a la revolución francesa, en el que los viejos estados se han basado para perpetuarse fabricando, predicando e imponiendo una identidad nacional homogénea en lo que hasta entonces era una sociedad heterogénea y plurinacional.
Será entre mediados del siglo XIX y mediados del siglo XX cuando se desarrolla el imperialismo moderno, basado en la idea de reunir territorios para favorecer el crecimiento económico a través de la explotación de sus materias primas y fuerza de trabajo. Es la vertiente más coherente con el modelo de estado-nación. Mientras los estados veían el modelo necesario para posicionarse como una potencia mundial, para la burguesía era un modelo para redistribuir riqueza de las clases bajas, puesto que toda la población pagaba el imperialismo y solo unos pocos se enriquecían de ello. El pueblo veía orgulloso el imperialismo como una condición de grandeza nacional. Toda esta idea se puede ver reflejada en la Ilustración 3, fotografía en la que unos oficiales británicos inspeccionan la masacre realizada entre un grupo de trabajadores chinos que se habían declarado en huelga. La masacre ocurrió en una región de china que Reino Unido tomaba como colonia, y la matanza como respuesta a la huelga demuestra que la colonia era vista como una fuerza de trabajo a explotar.
Ilustración 3: Oficiales británicos inspeccionan la escena de una masacre en Canton, China en 1925 - El recurso ha sido eliminado de Europeana, por lo que recurro a un enlace externo.
El modelo contradictorio del estado nación es el que se impulsa tanto en la época de las monarquías absolutas tras la edad media como en los antiguos imperios persa o romano. El imperio se veía como un logro de la persona gobernante que proporcionaba más tributos y más soldados al estado, manteniendo sin embargo en cierto grado la autonomía de las comunidades conquistadas, no sin lograr el compromiso de sus clases dirigentes con el estado a través de la defensa del interés común. Es precisamente el permitir que los pueblos conquistados por el imperio mantengan su autonomía e identidad el elemento contradictorio con el estado-nación, puesto que se compone un estado con rasgos de identidad y naciones heterogéneas y esto va en contra de la nación que se intenta imponer y legitimar para mantener el estado. Para el imperialismo del estado-nación las colonias no son parte de la nación, solo comunidades a explotar con una justificación racista, basada precisamente en la diferencia. El estado-nación no puede permitirse integrar en su sociedad comunidades que no compartan la identidad nacional, o puede llevar a la crisis del Estado-nación. Un ejemplo de este tipo de crisis es cuando aparecen grupos de personas dentro del estado que al no identificarse con la identidad nacional dan lugar a movimientos contra el imperialismo y el racismo como se muestra en la Ilustración 4, fotografía de los movimientos sociales en Londres contra las practicas del estado británico en Sudáfrica.
Ilustración 4: Maninfestación anti-apartheid en Londres en 1986
El tema de la tercera exposición son los aspectos del modelo punitivo del Antiguo Régimen que continúan vigentes en la actualidad. Sirva a modo de contexto comentar que el modelo del Antiguo Régimen se caracteriza por la subjetividad de las condenas por parte del juez, la importancia del castigo público en lugar de la prisión, y el foco en castigar los delitos relacionados con la propiedad privada. Uno de los elementos que ha persistido al cambio es la tortura y la pena de muerte, si bien la primera esta teóricamente prohibida y la segunda no es legal en todos los países, como práctica de represión a través del miedo y castigo ejemplar. En la Ilustración 5 se muestra el grabado de una ejecución pública, no muy diferente en concepto a las ejecuciones televisadas de hoy día, o incluso a los juicios mediatizados.
Ilustración 5: La ejecución de rebeldes en Tower Hill
El segundo elemento que ha llegado a la época actual es la mayor represión contra los grupos de la sociedad considerados peligrosos, aquellas personas que la burguesía considera difíciles de integrar por ser por ser pobres, extranjeros o, en general, diferentes. No en pocas ocasiones se ha intentado buscar un factor biológico que permitiese asociar el delito a las denominadas clases peligrosas. En 1910 se condenaba en Francia a cerca de 28,8 de cada 100.000 extranjeros frente a 7,5 de cada 100.000 franceses. En la actualidad, la población negra o latina predomina en las prisiones estadounidenses, condenados principalmente por cargos civiles y no por criminales. Este fenómeno se puede reflejar a través de la Ilustración 6, el índice de una obra de 1774 en el que se observa como la ley era diferente para el pueblo común y para las clases privilegiadas, con el apartado particular de penas de los nobles en el que se insinúa que el noble tiene bastante con el daño público y que tiene mayor peso que la pena.
Ilustración 6: Índice del Tratado de los delitos y de las penas